Publicado
Revista Estar Mejor,
Nº 18, Año 2005, Chile.

Feng Shui, armonía en las construcciones
Por Lucía Boero

La vida en las grandes ciudades se ha vuelto agresiva para el ser humano, estamos rodeados de contaminación, ruido y un exceso de tecnología, con campos electromagnéticos artificiales que deterioran nuestra calidad de vida. Súmese a eso el acelerado ritmo de vida, las consecuencias son ansiedad, tensión, frustración.

P or otro lado, desde los años 60 y 70 ha habido una creciente preocupación por la ecología, un nuevo interés por el misticismo oriental y un acercamiento a enfoques holísticos de sanación. En todo este proceso, no es casual, que en los últimos años el arte del Feng Shui haya sido tan bien recibido por occidente.

El Feng Shui nació en China, 3.000 años antes de nuestra era, es una disciplina que estudia los campos de energía en las construcciones (casas, oficinas, edificios, etc) y su influencia sobre la vida humana.

Los sabios chinos de la antigüedad basaron sus principios en la observación de la naturaleza, ellos sabían que los ritmos de la naturaleza marcan el compás de nuestras existencias.

En la filosofía china, el universo está sostenido por una energía vital llamada Qi (se pronuncia Chi). En la medicina china, el Qi recorre nuestro cuerpo a través de unos canales de energía llamados meridianos. Si la energía vital pierde su flujo armónico, se estanca o acelera, surgen las enfermedades.

Los dos ideogramas chinos que conforman la palabra Feng Shui significan Viento y Agua, se refieren a la circulación de la energía vital. Dicen los clásicos de la antigüedad: El Qi es esparcido por el viento y es contenido por el Agua.

Igual que en la medicina china, en el Feng Shui, nuestra casa también es recorrida por corrientes de Qi y también puede acelerarse o estancarse. En una casa, las puertas y ventanas son la boca y los ojos que se abren para recibir el Qi, Los pasillos y corredores son las venas y arterias por las que circula el Qi. Hay espacios de nuestra casa en que el Qi puede perder su armonía y se transforma en un Qi negativo que debilita a sus habitantes.

Otras herramientas del Feng Shui son el Yin y el Yang, la constante pulsación de la vida, femenino-masculino, acción-reposo, día-noche. Los Cinco Elementos o las cinco fases de la energía que se interrelacionan en 3 ciclos. El Bagua, el octógono con los ocho trigramas, donde se sintetizan y relacionan todos sus fundamentos.

Un estudio de Feng Shui comienza evaluando el entorno de una casa, las montañas, los ríos, las calles, los edificios vecinos. Observando la forma y la distribución de la casa, la posición de los muebles, los colores, los materiales, etc. Y luego se levanta un "mapa energético" del lugar, en base a dos factores importantes: la orientación magnética (espacio) y la fecha de construcción (tiempo).

Conociendo el "mapa" completo de una casa, se puede saber qué tipos de energías están influyendo a sus habitantes. Energías de Qi positivo o Qi negativo que abarcan distintos aspectos: salud o enfermedad, éxito o fracaso profesional, amor o en los conflictos en las relaciones, tanto de pareja como familiares y sociales, prosperidad o quiebres económicos, etc. En otras corrientes, en vez de hablar del Qi, mencionan la circulación de vibraciones entre las personas y las cosas.

Luego se realiza el equilibrio energético del lugar a través de los Cinco Elementos chinos, asociados a colores, formas y objetos. Por lo tanto, ocupando diseño y decoración se reestablece el flujo del Qi y en consecuencia mejora la vida de las personas.


Lucía Boero
Practitioner FSRC Center

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